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Mariano Rajoy : La trayectoria de un bon vivant  ( pdf )    07.09.11
3ª Parte - Los Genoveses y la sociedad civil
2ª Parte - Los genoveses y la sociedad civil
1º Parte - Los genoveses y la sociedad civil
Mariano y su Corte de los Milagros (3)
Mariano y su Corte de los Milagros (2)
Mariano y su Corte de los Milagros (1)
4ª Parte - Mariano, un Registrador peculiar
3ª Parte - Mariano juega al Monopoly
2ª Parte - Los ahorrillos de Mariano
1º Parte - Los sueldos de Mariano
Las noticias sobre Mariano 2011

LAS PROPUESTAS TRAMPA

LA ESPAÑA QUE QUIERE RAJOY EN 13 PROPUESTAS

Las promesas del PP abundan en rebajas fiscales, promueven la participación privada en servicios públicos y evitan las polémicas que enfrentan a territorios

Mariano Rajoy ha plasmado su idea de España y sus propuestas para salir de la crisis si gana las elecciones en un programa sin demasiadas concreciones. En los temas más controvertidos o sobre los que hay una especial sensibilidad social (mercado laboral, agua, aborto, energías, lengua) ha optado por compromisos imprecisos expresados a través de fórmulas ambiguas. El PP apuesta por bajar impuestos, una de sus recetas clásicas en tiempo de elecciones, y guarda silencio sobre los ingresos del Estado, con los que tendrá que hacer frente a la prestación de servicios públicos.

"Establecer techos de gasto y deuda para los medios públicos de comunicación"

"Liberalizaremos el sector aeroportuario bajo supervisión pública"

- Austeridad y control del gasto. El PP promete una Ley de Estabilidad Presupuestaria, establecer techos de gasto para todas las Administraciones y sanciones para los infractores. Anuncia que eliminará duplicidades, recortará el número de cargos públicos y de personal eventual en la Administración. Algunos gobiernos autónomos del PP han empezado esta práctica por los profesores interinos, a los que no se ha renovado el contrato en el curso 2011-2012.

- Mercado laboral. Rajoy pretende simplificar la tipología de los contratos "para reducir la temporalidad". También apuesta por crear, cuando mejore la situación económica, "un fondo de capitalización individualizado para cada trabajador, que contemple la cobertura frente al desempleo y que favorezca la movilidad y la formación continua". El PP no aclara nada respecto a quién costeará ese fondo ni precisa si pagará una parte o todo el subsidio de desempleo. Respecto a los convenios, el PP prepara un cambio importante: "Tendrán prevalencia en cuestiones salariales y condiciones de trabajo los convenios o acuerdos de empresa que pacten los empresarios y los trabajadores".

- Empleo. El PP promete "bonificación de las cotizaciones sociales para los autónomos que contraten su primer trabajador no socio". Y una bajada del impuesto de sociedades para "generalizar la aplicación a las pequeñas empresas del tipo impositivo del 20% y extenderemos el ámbito de aplicación del tipo del 25%".

- Reforma fiscal, bajada de impuestos. "Nueva deducción en el IRPF por el incremento anual del ahorro, que incluya la adquisición de vivienda habitual. Mejoraremos la tributación de las prestaciones de los planes de pensiones. Bajada del impuesto de transmisiones patrimoniales aplicable a la vivienda usada. Transformaremos en una tasa el gravamen por actos jurídicos documentados de manera que no supere el coste de los servicios verdaderamente prestados".

- Prórroga de las nucleares. El PP apuesta por un "mix energético equilibrado que tome en consideración todas las fuentes de energía existentes y las capacidades disponibles", y respecto a las nucleares se inclina por impulsar la prórroga de su vida útil siempre que los informes técnicos sean favorables. Lo dice, aunque de manera críptica: "Gestionaremos los permisos de los emplazamientos nucleares, conforme al cumplimiento de los estrictos criterios de seguridad impuestos por el Consejo de Seguridad Nuclear y las autoridades europeas, de forma que la prolongación de su operación redunde en un menor coste de la energía para los consumidores".

- Privatización de canales autonómicos y supresión del canon digital. El programa propone "suprimir el canon digital y sustituirlo por nuevos modelos de gestión y retribución de la propiedad intelectual más justos y equitativos, basados en el uso efectivo de las obras". Respecto a las televisiones públicas autonómicas y locales, propone "establecer techos de gasto y endeudamiento para todos los medios públicos" e "impulsar las reformas legislativas para que las Administraciones autonómicas y locales tengan libertad para adoptar nuevos modelos de gestión de las televisiones públicas que permitan la entrada a la participación privada".

- Privatización de la gestión aeroportuaria. Pese a que el PP censuró el plan de privatizaciones aeroportuarias del Gobierno socialista, en su programa defiende la "liberalización del sector aeroportuario sobre la base de una gestión en competencia bajo supervisión pública".

- Vivienda e hipotecas. El PP recupera la deducción por adquisición de vivienda en el IRPF eliminada por el Gobierno este año, y respecto a las hipotecas establecerá la "obligación del banco a informar sobre el importe de la cuota del préstamo a tipo variable en escenarios de alza de los tipos y sobre el coste y condiciones de aquellas hipotecas que limiten sus garantías al bien hipotecado". Rechaza la dación en pago y articula un sistema impreciso para proteger al desahuciado.

- Hacer efectivo el derecho a aprender en español. El PP se moja en la polémica sobre el uso del castellano en la enseñanza en Cataluña, que no se aplica pese a que hay una sentencia en ese sentido del Tribunal Supremo, aunque lo hace de una manera muy tibia: "Haremos efectivo el derecho de los alumnos a aprender en español y en el resto de lenguas cooficiales. Favoreceremos el desarrollo de un bilingüismo integrador que facilite el mejor aprendizaje". Si gobierna, Rajoy eliminará la asignatura de Educación para la Ciudadanía y la sustituirá por otra de parecidos contenidos, basados en "el aprendizaje de los valores constitucionales y en el conocimiento de las instituciones españolas y europeas".

- Aborto: cambiar el modelo, volver a 1985. El PP sugiere volver a Ley de 1985, en la que el aborto no era un derecho durante las primeras 14 semanas, como en la ley vigente. "Cambiaremos el modelo de la actual regulación sobre el aborto para reforzar la protección del derecho a la vida".

- Examen de España para lograr la nacionalidad. "Conocimiento de los valores de la Constitución española y el conocimiento de la lengua, la historia y la cultura para la obtención de la nacionalidad. Solemnidad adecuada al acto de adquisición de la nacionalidad española".

- Todos los expedientes de contratos, en internet. El PP promete una Ley de transparencia de acceso a la información pública a través de un portal en internet de todos los expedientes de contratación y subvenciones, nombres y remuneración de todos los altos cargos y personal de confianza.

- Lucha contra el terrorismo. Rajoy se compromete a no negociar con terroristas "ni por la presión de la violencia ni por el anuncio de su cese". En la lucha contra el crimen, anuncia alternativas a la prisión para pequeños delitos.

www.elpais.es 02.11.11

MODELO TERRITORIAL. EL RELATIVISMO AUTONÓMICO DE RAJOY

El líder del PP ha adaptado su discurso a cada momento: desde el pacto con los nacionalistas a la batalla contra el Estatuto y ahora al acercamiento a CiU y PNV

Los populares propondrán normas para unificar el catálogo de servicios de todas las comunidades e impulsarán una ley de Unidad de Mercado con la idea de que ya se ha completado desde el Estado el traspaso de competencias

"España es una nación plural y diversa, de ciudadanos libres e iguales, con los mismos derechos en todo el territorio". Ese es el principio básico que Mariano Rajoy enuncia sobre política territorial en su libro En confianza. Pero sobre esa base, la política territorial del PP de Rajoy ha seguido un camino sinuoso, adaptado a las circunstancias y, sobre todo, a las mayorías parlamentarias.

Así, el 11 de junio de 1996 formuló como ministro de Administraciones Públicas en la Comisión correspondiente del Congreso sus principios: utilizar el artículo 150.2 de la Constitución que permite transferir competencias a las comunidades todas las veces que sean necesarias "en todos aquellos temas que supongan un cumplimiento de los acuerdos a los cuales hemos llegado con nuestros coaligados". Se refería a los pactos alcanzados con CiU y PNV en la primera legislatura de José María Aznar, obligados por una precaria mayoría parlamentaria. Su oponente en ese debate era José Luis Rodríguez Zapatero, entonces portavoz de Administraciones Públicas del PSOE en la oposición y Rajoy hacía un canto a la descentralización.

En esa época, como ministro responsable de esos asuntos, Rajoy firmó multitud de acuerdos de transferencias de competencias al País Vasco y Cataluña, y el pacto en el Congreso con ambos partidos nacionalistas permitió que Aznar agotara la legislatura. Eran los años en los que Aznar hablaba catalán en la intimidad y Xavier Arzalluz (presidente entonces del PNV) comparecía ante la prensa en la sede del PP.

Su siguiente etapa política fue la de la segunda legislatura de Aznar, la de la mayoría absoluta, en la que Rajoy fue vicepresidente y ministro del Interior. En esa etapa y sin necesidad de acuerdos parlamentarios, las relaciones con los partidos nacionalistas pasaron del pacto a la confrontación. Por el plan Ibarretxe, por intentos de aprobar leyes, como la de Cooperación, rechazadas por los nacionalistas y por medidas adoptadas en sentido contrario a la centrifugación del Estado de la legislatura anterior. De esa gestión vino, por ejemplo, el ascenso electoral sin precedentes de opciones independentistas como ERC en Cataluña. En esa legislatura aumentó notablemente la conflictividad entre el Estado y las comunidades y, por ejemplo, en 2003 hubo 68 recursos del Gobierno del PP contra normas de las comunidades, frente a solo nueve del año 1999, cuando no tenía mayoría absoluta y mantenía el pacto con los nacionalistas. Por supuesto, el PP en esas legislaturas ni se planteó reformas de la Constitución.

Tras la derrota de 2004, Rajoy transitó en su primera legislatura en la oposición sintiéndose cómodo completamente solo en el Congreso, muy alejado de los nacionalistas. Se opuso a las cuatro reformas limitadas de la Constitución que proponía Zapatero (nombres de las comunidades, mención a Europa, cambio del Senado y sucesión de la Corona) y centró su acción política en combatir la reforma de los estatutos, especialmente, del de Cataluña.

En esa etapa, Rajoy se agarró a la bandera del "España se rompe" e inició una campaña de recogida de firmas, que fue tachada de "catalanofobia" por los nacionalistas. Esa posición de Rajoy se plasmó en un recurso ante el Tribunal Constitucional contra casi todo el texto aprobado en referéndum en Cataluña. Al tiempo, permitió que Javier Arenas cerrara un acuerdo en Andalucía para aprobar un Estatuto con un centenar de preceptos idénticos a los recurridos en el de Cataluña.

Tras la segunda derrota en 2008, Rajoy inició una nueva etapa, destejiendo parte de lo tejido antes. Así, se volcó en Cataluña para recuperar el terreno perdido por su campaña contra el Estatuto y acaba la legislatura tras haber permitido que gobierne CiU en esa comunidad, a la que más tiempo y viajes ha dedicado. Sus cambios de humor autonómico se reflejan en las sucesivas sustituciones de líderes en Cataluña: desde el radical Alejo Vidal Quadras, a la moderada Alicia Sánchez Camacho, pasando por el catalanista Josep Piqué, entre otros,

Ahora, Rajoy tendrá el mayor poder territorial que haya tenido nunca ningún partido en España. Sus propuestas, sin previsión de pactos con los nacionalistas pero con relaciones restablecidas con CiU y PNV, se basan en considerar que se ha cerrado el reparto de competencias, que es preciso hacer un catálogo de servicios públicos básicos y una ley de unidad de mercado. En diciembre de 2008 habló de 14 retoques de la Constitución en ese sentido, pero ahora no ha vuelto a repetir esa idea. Se trataba de establecer una lista de competencias estatales "exclusivas e intransferibles", de asegurar la unidad del Estado y dejar clara la preponderancia de las leyes estatales en lo que consideran áreas de política nacional.

Mariano Rajoy se opone también a suprimir las Diputaciones provinciales.

Las pistas del líder

- Proyecto de Estatuto: "Este Estatuto debilita al Estado hasta extremos de consunción y le impide velar por los intereses del conjunto".

- Sentencia del TC: "Hay que mirar al futuro y encargarse de los problemas de los ciudadanos".

- Traspasos: "El proceso de traspaso de competencias está prácticamente culminado"

SIN RASTRO DEL EBRO

El trasvase del Ebro, emblema del PP en dos de sus graneros durante ocho años, ni aparece en el programa. El texto copia lo pactado en 2008, una leve alusión a las transferencias de agua a las cuencas deficitarias, pero solo "si hubiere" excedentes. Es decir, ya ni tiene claro que queden excedentes para trasvasar.

El PP asume que no puede hacer el trasvase del Ebro y además el del Tajo-Segura está amenazado por la secretaria general del partido y presidenta de Castilla-La Mancha, Dolores de Cospedal, que considera que el Gobierno socialista envía demasiado caudal a Murcia y Alicante.

Todo un embrollo, porque Rajoy se ha manifestado en Murcia a favor de los trasvases y los ministros de Zapatero no han hecho más que recibir ataques del PP por lo contrario, por enviar poco caudal. Tras el 20-N, la guerra del agua entre Cospedal y Rudi (y Aguirre) contra Fabra y Valcárcel promete ser movida.

El cambio climático apenas aparece en el programa, pero en materia de energía, apuesta por una prórroga de las centrales nucleares más allá de los 40 años si el Consejo de Seguridad Nuclear da su visto bueno. En realidad lo dice de una forma enrevesada y solo para iniciados, pero parece que dice eso. No cita Garoña, pero si la prorroga hasta 2019, da a entender que no cobraría la luz al precio actual, sino más barata, en una especie de peaje a la nuclear.

Después de cuatro años recorriendo el litoral prometiendo a los afectados por la Ley de Costas suavizar la norma, el PP se ha olvidado del tema en el programa. Y eso que Rajoy hizo una proclama solemne en Málaga a favor de los chiringuitos.

CONCILIAR PARA IGUALAR

Grandes trazos, pequeñas concreciones y planteamientos clásicos del centro derecha. El programa social del PP incide en el apoyo a la familia -con un plan integral ad hoc- y apuesta por la mejora de la conciliación entre vida laboral y familiar como la vía para incrementar la igualdad entre mujeres y hombres. En el capítulo de cambios legislativos, propone modificar la normativa de aborto -cuya consagración como derecho ha recurrido ante el Tribunal Constitucional- para "reforzar la protección del derecho a la vida, así como de las menores".

El PP también quiere retocar dos de las leyes estrella de Zapatero, la de Dependencia -con el derecho a libre elección de servicios y una cartera básica común a todas las comunidades- y la de Violencia de Género -para reforzar la protección de las víctimas y de los menores-. A tenor del programa, descarta cambiar la Ley de Igualdad, que establece la paridad electoral e impulsa una presencia femenina mayor en el poder económico. Tampoco menciona los matrimonios entre personas del mismo sexo, cuya legalización ha recurrido ante el Tribunal Constitucional.

El PP se compromete a "preservar el carácter universal y la calidad de los servicios públicos que conforman el Estado de bienestar", pero con reformas en aras de la eficiencia y la sostenibilidad y una puerta entreabierta a la privatización. Una de las apuestas en conciliación -"la principal barrera que impide lograr la plena igualdad entre hombres y mujeres"- es ampliar la duración del permiso de paternidad cuando la situación económica lo permita y establecer un periodo mínimo obligatorio.

EDUCACIÓN. OTRA REFORMA MÁS

Las promesas del PP en el ámbito de la educación requerirán un profundo cambio en la actual ley educativa, aprobada en 2006, si no, directamente, la redacción de una nueva norma. Mariano Rajoy promete rescatar los itinerarios de la LOCE (la ley que aprobó el PP pero nunca llegó a entrar en vigor) y eliminar la asignatura de Educación para la Ciudadanía, cuya creación generó una larga polémica, sustituyéndola por una enseñanza ética basada "en el aprendizaje de los valores constitucionales y en el conocimiento de las instituciones españolas y europeas".

Además, quiere hacer un bachillerato de tres años, adelantando uno el final de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO). Así, en el último curso de la etapa obligatoria -de seis a 16 años-, los alumnos que no hayan repetido ya estarían en 1º de bachillerato o en 1º de FP.

El programa popular insiste varias veces en garantizar a los padres la libertad de elección de centro educativo para sus hijos, lo que significa, insiste el texto, promover una "educación pública de calidad", pero también más oferta de escuelas concertadas (privadas subvencionadas). No hay, sin embargo, ninguna propuesta concreta en este sentido, a pesar de que durante el debate del frustrado pacto educativo el PP exigió hasta el final garantizar por ley los conciertos educativos: que cualquier colegio privado, si tiene demanda, ha de ser subvencionado. Para distintos especialistas, la libertad de elección no es más que un eufemismo que significa separación por clase social y desigualdad, ya que, al final, los más desfavorecidos nunca pueden elegir.

REFORMA LABORAL .MODELO AUSTRIACO 'LIGHT'

El Partido Popular confía a "una reforma integral del mercado de trabajo" la reducción del paro cuando llegue la recuperación. Sabedor de que los cambios legales no crean empleo, el PP se cuida mucho de afirmarlo. Pero sí que la sitúa como una prioridad para salir de la crisis.

La medida más novedosa que aparece en el programa popular es la creación de un "fondo de capitalización individualizado" para "la cobertura de desempleo", los traslados y la formación de cada trabajador. La propuesta se asemeja al modelo austriaco de despido pero, a diferencia de este, no habla de que el empleado conserve el capital acumulado para la jubilación.

La propuesta también deja abiertas varias cuestiones. No dice si supondrá un cambio en las indemnizaciones por despido ni un cambio en las prestaciones por desempleo tal y como están diseñadas ahora. Tampoco aclara quién si se subirán cuotas. En Austria los empresarios pagan un 1,57% sobre el salario bruto.

La reducción del abanico de contratos temporales es otra de los cambios laborales que promete el PP. El programa no aclara si pretende implantar el contrato único defendido desde círculos académicos o una reducción del catálogo de contratos temporales, como pide la CEOE.

También deposita esperanzas el PP en la reforma de la negociación colectiva. Rajoy pretende que lo pactado en los convenios de empresa sobre sueldos y condiciones de trabajo prevalezca sobre los convenios autonómicos o sectoriales. Ahora, los pactos de empresa ya tienen prioridad pero si se pactan otra cosa en los convenios autonómicos o sectoriales la situación se invierte.

DEFENSA Y EXTERIORES .UN SOCIO TAN "PREVISIBLE" COMO AMBIGUO

El PP hará de España un "interlocutor fiable, previsible y respetado", en contraposición al "socio impredecible y poco fiable" que, a su juicio, ha sido con Zapatero. La ambigüedad de su programa impide, sin embargo, predecir cuál será su posición en algunos temas clave.

El PP se declara europeísta y atlantista y proclama que mantendrá su compromiso con los aliados en las operaciones en las que haya tropas españolas, lo que excluye una retirada unilateral como la de Irak.

A partir de ahí, se multiplican las dudas. Asegura que recuperará el proceso de Bruselas sobre Gibraltar, pero no dice nada del Foro Tripartito ni qué hará si Londres se sigue negando a negociar la soberanía. Apoya las negociaciones entre Marruecos y el Polisario sobre el Sáhara, pero no aclara si la solución pasa por un referéndum de autodeterminación. Tampoco se pronuncia sobre el reconocimiento del Estado palestino. Asume el objetivo de dedicar el 0,7% del PIB a la ayuda al desarrollo, pero no da fecha para alcanzarlo (la actual es 2015).

En Defensa, la principal novedad es la promesa de dar la nacionalidad española a los iberoamericanos que hayan servido dos años como soldados (hay más de 4.000 en filas).

EL PP DISEÑA UN PROGRAMA LIBERAL ENVUELTO EN PROPUESTAS IMPRECISAS

Habrá privatizaciones en ferrocarriles, aeropuertos y televisiones autonómicas - Plantea más colaboración público-privada en sanidad y educación

Las 212 páginas del programa electoral del PP, que se publicaron ayer en la web del partido, son una auténtica obra de orfebrería. Con un documento bien escrito y bien presentado, el equipo dirigido por Baudilio Tomé ha querido cuidar hasta la última palabra con un objetivo más que evidente: no dar miedo, no molestar. Todas las páginas están llenas de eufemismos, circunloquios, apuntes a medias para lograr que el programa no pise ningún callo.

En los asuntos más polémicos, el PP es más tibio que haciendo oposición

En las 212 páginas del programa no se cita el matrimonio homosexual

Y sin embargo, el texto tiene un hilo conductor muy evidente: es una propuesta claramente liberal, centrada en privatizaciones en lo que queda por privatizar y entrada de más capital privado en todos los servicios básicos. No hay en las 212 páginas una sola medida para aumentar los ingresos, un nuevo impuesto, un intento de políticas redistributivas.

No hay en el texto nada ni siquiera parecido a lo que han hecho otros Gobiernos de centro-derecha europeos, que han establecido impuestos nuevos a las grandes compañías energéticas -Merkel-, a las grandes fortunas -Sarkozy- o a la banca y subidas a las rentas del capital -Cameron-. Rajoy solo anuncia bajadas de impuestos, mayores incluso de las apuntadas, y no aclara los recortes de gastos que apunta su programa. Nada hay del enorme tajo que todos los expertos económicos del PP dan por seguro para bajar el déficit al 4,4% en 2012.

En algunos apartados, en especial en la educación, el programa sería algo así como la política que defiende Esperanza Aguirre, representante del ala más liberal del partido, pero explicada con el tono cauteloso de Mariano Rajoy, que se ha encargado de darle personalmente una última revisión al texto para suavizarlo aún más.

El programa plantea multitud de medidas privatizadoras. Pero las esconde con eufemismos. En la parte de impuestos, el capital no se define como tal en ningún momento. Es ahorro. En la parte de privatizaciones, nunca se utiliza esta palabra. Se habla de "liberalizaciones". Las concesiones a empresas privadas de la gestión de servicios públicos son "colaboración público-privada". En ocasiones, algunas privatizaciones quedan ocultas bajo términos imprecisos como "la entrada de nuevos operadores", que es lo que se apunta cuando se habla de los servicios de cercanías. La privatización del transporte ferroviario, uno de los pocos servicios rentables que aún se mantienen en manos exclusivamente públicas, queda muy clara en el programa. Además, se apunta la de Correos.

También se plantean las privatizaciones de aeropuertos, ya iniciadas por el Gobierno del PSOE y que le tocará llevar a cabo a Rajoy si llega a La Moncloa. Nada se dice sobre la lotería, cuya venta se suspendió en el último momento. Parece evidente leyendo el programa que al PP le gusta esa línea privatizadora en todo lo que sea susceptible de ser vendido -esto es, todo lo público que sea rentable- pero en esta en cuestión no se compromete. Sí promete una nueva ley para poder privatizar las televisiones autonómicas, aunque muchos dudan de que ahora mismo pueda haber compradores.

Con la enseñanza también hay eufemismos. A la educación pública se la llama así, con nombre y apellidos, y se garantiza su defensa. Pero a la privada nunca se le cita como tal. Los centros concertados, que este programa defiende y apunta a su crecimiento, son definidos como "oferta de iniciativa social".

Buscando esa línea de no molestar, el PP se ha quedado en el programa mucho más corto de lo que ha propuesto en estos últimos años en la oposición. Es lo que ha sucedido con la mayoría de los asuntos polémicos.

El más evidente es el del agua. Después de años de campañas durísimas en la Comunidad Valencina y en Murcia contra el PSOE por haber derogado el Plan Hidrólogico Nacional y haber frenado el trasvase del Ebro, el PP se olvida por completo del asunto, dedica unas líneas al agua con una redacción ambigua y ni siquiera utiliza la palabra trasvase.

Tampoco hay ni una sola línea sobre el matrimonio homosexual, asunto por el que el PP se manifestó en la calle con varios obispos. Ni se aclara la posición sobre los conflictos por la reducción de interinos en la educación y el aumento de horas lectivas, aunque sí se promete eliminar Educación para la Ciudadanía. No se habla del coste del despido, aunque sí se plantea una nueva fórmula, al estilo austriaco, para el desempleo, sin aclarar del todo.

La parte de los recortes es la que menos clara está de todo el texto, que en cuestiones más amables o novedosas, como la ley de transparencia informativa, sí contiene puntos muy detallados y promesas muy concretas para mejorar la política.

En otros asuntos polémicos, como la enseñanza en castellano en Cataluña, sí entra con la promesa de que garantizará ese derecho, aunque no aclara cómo. Y con las nucleares habla de la posibilidad de prorrogarlas, pero de manera muy ambigua.

Las líneas clave del programa giran en torno a las privatizaciones y las reducciones de impuestos -a los ya anunciados de sociedades y del ahorro se añade bajadas en transmisiones patrimoniales y otros-. Aunque los populares cuidan mucho la redacción para no comprometerse. En la página 32, punto 8, cuando explican qué medidas tomarán para recortar los gastos de la Administración, señalan: "Garantizaremos la calidad y sostenibilidad de los servicios del bienestar incentivando el uso de modelos eficientes de colaboración público-privada con responsabilidad y control públicos. Fomentaremos una mayor libertad y responsabilidad individual en los servicios públicos". Después, en sanidad, explican su defensa de la libre elección de médico, siempre en la línea de lo ya implantado en comunidades como la de Madrid.

Todo se escribe con extremo cuidado. Incluso cuando hablan de vender empresas del Estado o las comunidades: "Los eventuales procesos de privatización de empresas públicas que prestan servicios cuya naturaleza sea compatible con una prestación más eficiente para el ciudadano por parte del sector privado se hará con total transparencia y una evaluación independiente. Fomentaremos la colaboración público-privada para la gestión de infraestructuras y servicios públicos".

Una obra muy cuidada para no asustar al electorado, marcar una línea clara que es la del PP de siempre, y dejar las manos libres al candidato, que con este programa puede hacer casi cualquier cosa cuando gobierne.

Propuestas clave

- Colaboración privada en servicios como el transporte, las infraestructuras, la sanidad, la educación o las universidades.

- Sustituir la asignatura de Educación para la Ciudadanía por otra materia similar.

- Prorrogar la vida de las centrales nucleares.

- Olvido casi definitivo del trasvase del Ebro.

- Modelo austriaco en la reforma laboral.

- Privatización de las televisiones autonómicas.

- Más privatizaciones en el sector ferroviario, aeroportuario, postal, telecomunicaciones y energía.

- Eliminar el canon digital.

www.elpais.es 02.11.11

RAJOY REDUCE SU PROGRAMA A UN "LISTADO DE TAREAS" Y PIDE UN VOTO DE CONFIANZA

"No buscamos titulares sino trabajar para que en España haya por fin buenas noticias", argumenta el líder del PP para justificar el bajo perfil de las propuestas

Mariano Rajoy, de espaldas, conversa con la cúpula de su partido ayer en Santiago de Compostela. efe

El líder del PP, Mariano Rajoy, presentó este lunes en el Comité Ejecutivo Nacional de su partido en Santiago de Compostela un programa electoral en el que, según defendió, "no hay lugar para el marketing, el artificio o el efectismo". "No buscamos titulares sino trabajar para que en España empiece a haber por fin buenas noticias", indicó.

Efectivamente, la oferta de los conservadores para el20-N no se puede calificar de revolucionaria. Es un conjunto de propuestas en las que se mide cada palabra y se huye de la confrontación y la polémica.

Tras un intenso debate interno, se decidió rechazar el contrato único

En una comparecencia, sin preguntas, el jefe de la oposición leyó ante los suyos las principales ideas que lo conforman y que se darán a conocer en su totalidad finalmente hoy, cuando se cuelgue en la página web del PP.

Rajoy explicó que lleva tiempo exponiendo su proyecto y que él no está dispuesto a asumir compromisos que no pueda cumplir. Por eso, se decantó no "por un puñado de promesas" sino por enunciar "un listado de tareas" para el momento en que acceda a la Moncloa. "Es tiempo de resolver", incidió.

Sus colaboradores insistieron luego mucho en este punto destacando que más que nada se trata de "una guía de acción de Gobierno". Y hubo quien reconoció que no se había concretado mucho porque los detalles llegarán determinados por la evolución económica y el desarrollo que desee darle a cada materia el ministro de turno. En el PP argumentan que no pueden presentar uno similar al de 2000 cuando gobernaban y tenían en sus manos todos los datos para poder determinar su actuación.

Cospedal desmarca al PP de la línea dura de Mayor Oreja sobre ETA

"Claridad, rigor y decisión, o lo que es lo mismo, responsabilidad, realismo y reformas. Son las máximas a las que responde el programa del PP", proclamó el presidente conservador mientras resaltaba que la "obsesión" de su formación es el empleo. También comentó, hasta en tres ocasiones, que la situación es "muy difícil" y dijo que era consciente de que "no todo se resuelve con un cambio político". "Pero también es verdad que nada se puede solucionar sin este", señaló vendiendo su alternativa. No citó al candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, pero sostuvo que él no iba a caer en los errores de los que hicieron "lo contrario de lo que prometieron y ahora prometen algo diferente a lo que hicieron".

Después de varios trabalenguas de ese estilo y del repaso algo lento y pesado de un documento que ya estaba en manos de todos sus cargos, Rajoy, que está preocupado por los datos económicos y por la última reunión del Consejo Europeo, recordó que si gobierna, se le vendrá encima "una tarea gigantesca" y por eso mismo convocó a los españoles a que le otorguen su confianza y de las urnas salga un Gobierno que sea "fuerte" y esté "muy apoyado".

Fuentes cercanas a Rajoy cuentan que él está seguro de que su partido le lleva, al menos, 15 puntos de ventaja al PSOE pero que no sabe cómo se puede traducir eso en número de escaños. Está convencido de que en Catalunya puede sacar más de 12 diputados los de la anterior convocatoria y que incluso se podría imponer a CiU. No en vano ha sido el lugar que ha elegido el PP de forma simbólica para la pegada de carteles.

Lo que más les tiene en vilo es lo que pueda ocurrir en el País Vasco, donde opinan que la coalición abertzale llegará a los cinco escaños y formará grupo parlamentario propio en el Congreso. Pero los conservadores no creen que les reste apoyos a ellos sino que jugará en contra del PSOE. En cuanto a Asturias, ya no están tan seguros de que el efecto Álvarez-Cascos se mantenga. Consideran que el PP podría obtener tres escaños y Foro Asturias, uno.

A Rajoy los suyos le ven contento por los sondeos. Pero él siempre trata de rebajar la euforia de sus compañeros porque sin haber llegado aún a la Moncloa ya se están repartiendo puestos y hablan de una mayoría absoluta devastadora para los socialistas. Por si eso no ocurriera, el candidato de la derecha hizo este lunes un llamamiento al diálogo. "Hablaremos con otras fuerzas políticas", prometió.

Además, Rajoy aseguró que cumplirá el déficit del 4,4% para el 2012. Pero no explicó cómo, teniendo en cuenta que no piensa subir los impuestos y no hará recortes en educación y sanidad, algo que este lunes, junto a las pensiones, volvió a garantizar. "El problema son los ingresos", reconoce cada vez que se le pregunta.

Desde la derecha este lunes reconocían que no había "conejos en la chistera" y que el programa que daban a conocer era el resultado de estos tres años y medio de trabajo. Este se aprobó por unanimidad y sin que nadie del Comité pidiera la palabra.

Lo que más llamó la atención de la segunda hornada de iniciativas fue la referente a la reforma laboral, de donde han sacado cualquier mención al seguro de desempleo. El PP quiere una "integral que suponga un cambio coherente y coordinado de la contratación, la negociación colectiva, el sistema de relaciones laborales, la formación orientada al empleo y la intermediación", apunta.

Después de un intenso debate interno, el equipo del programa decidió rechazar el contrato único que defiende la patronal. "Es un eslogan y no se trata de que haya uno sino una tipología que dé respuesta a las necesidades", comentaba un dirigente del PP, que lamentaba que al final lo que se esté extendiendo en estos momentos sea un contrato temporal encadenado sin límite.

Polémicas

En esta oferta electoral han decidido no adentrarse en el tema de los matrimonios homosexuales y no ahondar más en lo que respecta a la violencia de género o el aborto, donde han anunciado un "cambio de modelo" que apunta hacia una vuelta a la ley de 1985 que no gusta al sector más duro. En cuanto al agua, que mantiene enfrentados a varios barones, mantendrán lo mismo que en 2008: un gran pacto.

"No es un programa de combate", subrayaba este lunes uno de los asesores de Rajoy. Durante su intervención, el líder del PP también anunció su espíritu de cara a la caravana electoral. "No queremos peleas con nadie", sentenció dejando bien marcada la senda por donde debe caminar el resto no dando munición al adversario.

Por otro lado, Rajoy habló de ETA repitiendo al pie de la letra su texto: "No negociar con terroristas". Pero fue la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, quien puso la guinda. Esta vino a decir que el anuncio de la banda es el triunfo de todos los gobiernos democráticos. Con ello, muchos interpretaron que se desmarcaba del portavoz del PP en Bruselas, Jaime Mayor Oreja, quien en la manifestación de víctimas dijo que era "un apaño" del Gobierno socialista con la banda.

www.publico.es 01.11.11

EL PP SUPEDITA SU PROGRAMA DE REBAJAS FISCALES A LA SITUACIÓN QUE SE ENCUENTRE

Rajoy ha evitado poner datos y es ambiguo con los recortes que piensa hacer

Basta hablar con los dirigentes más implicados en la elaboración del programa electoral del PP para darse cuenta de que la clave de este texto está en realidad en lo que no se cuenta. Después de darle algunas vueltas, los populares han decidido dejar fuera del programa casi todas las cifras relevantes. En especial, una: la cantidad que tendrá que recortar el Gobierno para alcanzar el objetivo del 4,4% del déficit al final de 2012. Mariano Rajoy garantizó ayer, de nuevo, que cumplirá ese 4,4% al que España se comprometió con la Unión Europea en 2010. Y el recorte seguirá en 2013, cuando el objetivo es bajar hasta el 3% de déficit.

El PP recuerda que en 1996 aplazó las promesas por la herencia recibida

La cúpula popular está convencida de que el déficit estará entre el 7% y el 8%

En privado -en público no ha habido ni un solo análisis del programa, solo un discurso de Rajoy que leyó los puntos ya conocidos sin admitir preguntas, algo ya habitual- varios dirigentes del PP explican lo que está pasando. Rajoy está cada vez más inquieto. Los datos económicos que se van conociendo no son positivos. Ayer mismo llegó el anuncio de que España no creció en el tercer trimestre. La recaudación sigue cayendo.

La cúpula del PP está cada vez más convencida de que el déficit de 2011 puede quedar muy lejos del 6% comprometido. Hablan de que estará entre el 7% y el 8%. Eso quiere decir que el recorte tendrá que ser enorme para alcanzar el 4,4%. Se habla de más de 30.000 millones, una cifra que triplica el recorte de 2010 que hundió políticamente a José Luis Rodríguez Zapatero. Y en esas circunstancias, Rajoy ha preferido un programa lo más ambiguo posible en lo que se refiere a ajuste del gasto. Lo único que se dice en el programa es que "llevará a cabo en el primer año de legislatura una revisión generalizada del gasto para el conjunto de la Administración, de forma que se puedan establecer prioridades dentro de la política general de austeridad y evitar solapamientos".

Dentro de esa "revisión generalizada del gasto" entra todo, admiten los populares. Rajoy hizo ayer en su discurso una encendida defensa de la educación y la sanidad públicas, y dijo que el PP está comprometido con el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones. Pero el programa tiene una letra pequeña que solo se explica en privado: todo, absolutamente todo, está condicionado al cumplimiento del déficit, y por tanto lo que ahora parecen compromisos firmes después pueden convertirse en irrealizables por la situación económica.

Nadie en el PP cree que la cosa pueda llegar tan lejos como en Portugal, donde Pedro Passos Coelho, socio del PP, prometió que no subiría impuestos y después se inventó uno que retira la mitad de la paga de Navidad a todos los portugueses. Los populares creen que no se llegará ni mucho menos tan lejos, pero sí admiten que todas las rebajas fiscales que contiene el programa, que son muchas, están supeditadas a la situación económica.

Todo en el PP conduce a 1996. Es el referente que está en boca de todos en este partido, incluido Rajoy. Los dirigentes consultados recuerdan que, también entonces, José María Aznar y Rodrigo Rato se presentaron a las elecciones con una promesa en el programa electoral de una gran rebaja de impuestos, en especial el IRPF. Y luego llegaron al Gobierno, se dedicaron a denunciar la "herencia recibida" y dejaron las bajadas fiscales para más adelante. De hecho, una de las primeras medidas fue subir los impuestos especiales. La bajada del IRPF, que fue significativa, llegó a finales de 1998, dos años y medio después, y entró en vigor en enero de 1999, al final de la legislatura.

Varios dirigentes consultados creen que es muy posible que suceda de nuevo, y las grandes promesas de rebajas fiscales queden pospuestas por la crisis. De hecho, dirigentes del equipo económico del PP insisten en que todo está en el aire, también la reforma fiscal, y solo cuando llegue a La Moncloa Rajoy tomará decisiones. Mientras, el líder del PP insistía en su discurso de ayer una y otra vez en que no prometerá nada que no pueda cumplir. Y aseguraba que la tarea que le espera es muy compleja, para evitar rápidas frustraciones. "Vivimos una situación difícil, tal vez la más complicada a la que se tenga que enfrentar un Gobierno en democracia", aseguró. "No todo se resuelve con el cambio político, pero nada se puede solucionar sin ese cambio", remató.

Algunos miembros de la cúpula incluso creen que las decisiones más polémicas podrían dejarse para más adelante, cuando pasen las elecciones andaluzas. Javier Arenas, hombre fuerte del partido y persona de la absoluta confianza de Rajoy, tiene mucho interés en que no haya un gran estallido social en los primeros meses, que podría volverse contra él en las andaluzas, previstas para finales de marzo. Si finalmente el ministro de Economía es, como desea una parte de la cúpula del PP, Cristóbal Montoro, persona de confianza de Arenas, esa podría ser la línea inicial.

En cualquier caso, lo que sí está claro, a dos días de empezar la campaña, es que Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba han puesto sus cartas encima de la mesa. El PP apuesta por austeridad, sin especificar sus recortes, bajadas de impuestos y confianza en la recuperación económica para garantizar el Estado del bienestar. Mientras, el PSOE se centra en subidas de impuestos a bancos o grandes patrimonios precisamente para utilizar ese dinero en la creación de empleo o en la garantía de las políticas sociales. Y discute los efectos de la austeridad a ultranza. Rubalcaba arriesga más con su apuesta de subida de impuestos, pero el PP asegura que lo hace porque sabe que no tiene posibilidades de ganar.

Rajoy, cada vez más seguro de que puede sacar 15 puntos al PSOE, no quiere que nada le desvíe de lo que él mismo llama "su libro": la economía y el paro. En el programa habla de otros asuntos, pero el líder trata de evitarlos. Ayer incluso llegó al extremo de leer casi íntegras las primeras 100 medidas de su programa y saltarse precisamente la reforma de la ley del aborto, un asunto muy delicado. Es muy difícil que fuera casual.

www.elpais.es 01.11.11

MENOS IMPUESTOS AL CAPITAL Y SALARIOS A LA BAJA

El programa del PP evita medidas impopulares, pero facilita que algunas empresas reduzcan sueldos - Reformará el aborto pero no aclara cómo

Una de las aficiones más desconocidas de Mariano Rajoy es la de destrozar titulares de prensa. Los detesta. Los considera simplificadores. Y él, que adora decir una cosa y la contraria en la misma frase -"la fortuna es de los audaces pero hombre precavido vale por dos", suelta sin inmutarse-, es enemigo declarado de las afirmaciones rotundas. Siempre intenta evitar un titular claro. Tal vez por eso, Rajoy le ha dado personalmente una última peinada al programa electoral, que estaba listo hace semanas, para quitar cualquier arista. Para matar titulares.

Los populares quieren recuperar la deducción por compra de vivienda

Proponen rebajar el impuesto de sociedades y "modernizar" el IRPF

Los acuerdos de empresa tendrán prevalencia en cuestiones salariales

No habla de derogar la ley del aborto, a pesar de que Rajoy sí lo hizo en abril

Y aun así, pese a ser voluntariamente un texto ambiguo, lleno de ideas sin rematar, sin ninguna medida impopular, pensado para no molestar a nadie, el avance del programa que dio a conocer ayer el PP marca claramente una línea ideológica tradicional de este partido, una propuesta muy similar a la de 1996 -pese a la muy diferente situación económica, que nadie niega en el partido-: bajadas de impuestos importantes a pequeñas empresas -cinco puntos menos en Sociedades-, a emprendedores, y, sobre todo, a lo que en el programa se define como "ahorradores", que aunque no queda claro en el texto parece orientado a bajar la presión sobre las rentas del capital.

A pesar de que Rajoy dijo que no iba a tocar el IRPF en un primer momento, el PP plantea una "modernización" de este impuesto, el más importante, y una deducción nueva "para el incremento anual del ahorro". Ahí se incluye el dinero del ahorro destinado a la vivienda habitual -amortizar la hipoteca-, cuya fiscalidad mejoraría. El PP también promete recuperar la deducción por compra de vivienda que el PSOE solo ha mantenido para los que ganen menos de 24.000 euros.

Nada dice lo presentado hasta ahora de lo que va a hacer con el IVA. Hay mucha presión de la UE para volver a subirlo -sigue siendo de los más bajos- y en cualquier caso parece seguro que el PP, que hizo campaña contra la última subida del 16% al 18%, no se plantea volver a bajarlo.

La bajada de impuestos a lo que el PP llama ahorro y que suele afectar sobre todo a rentas del capital -inversiones en Bolsa, plusvalías- es la línea que el PP ya apuntó en su reforma de 1997. En este texto, también como entonces, se plantea mejorar la fiscalidad de los planes de pensiones. Es otra cuestión pensada para profesionales acomodados o clases medias desahogadas que invierten en planes de pensiones privados.

Hay otros muchos gestos de bajadas de impuestos, por ejemplo a familias numerosas, aunque ninguno de ellos con mucho detalle y por supuesto sin cuantificar cuánto dejará de ingresar el Estado por estos conceptos.

Esta parte del programa contrasta claramente con los planteamientos del PSOE, y augura una campaña en la que sí puede haber cierto choque de modelos: el clásico liberal del PP, con bajadas de impuestos y más poder negociador para los empresarios, y el de Alfredo Pérez Rubalcaba, que ha tratado de dar un giro socialdemócrata y plantea varias subidas de impuestos al capital, a la banca y al patrimonio, para tratar de mantener los servicios sociales.

El PP no plantea ningún recorte en sanidad o educación ni nada por el estilo, pero tampoco habla de ningún nuevo impuesto para recuperar una recaudación que el propio Rajoy define como muy preocupante. No se atisba un impuesto a las grandes fortunas al estilo de la derecha francesa.

Los populares fían todo a una reactivación de la economía -que ningún análisis augura en breve- para recuperar los ingresos del Estado. Apenas hay detalles de recortes, a pesar de que el PP calcula ya que en 2012 tendrá que podar entre 30.000 y 35.000 millones para llegar al 4,4% de déficit.

El programa apenas apunta esos recortes -habla de eliminar organismos sin cuantificar-, que sin duda serán después el eje del debate político. Es algo similar a lo que pasó en la campaña de las autonómicas, y antes en las gallegas: los candidatos del PP prometían que bajarían impuestos y no harían recortes, y después de llegar al Gobierno descartaban las bajadas y hacían recortes culpando a la "herencia recibida".

Otro de los asuntos en los que hay un atisbo de concreción, aunque sin rematar, es el de la reforma laboral. No hay contrato único, a pesar de que muchos en el PP lo pedían -Rajoy ha querido suavizar también eso-, pero sí se promete una "simplificación" de los modelos de contratación. Y, sobre todo, hay una reforma sobre la que hay poco debate pero que tiene una gran trascendencia: la de la negociación colectiva. El PP no eliminará los convenios sectoriales y provinciales, pero aclara: "Tendrán prevalencia en cuestiones salariales y condiciones del trabajo los convenios o acuerdos de empresa".

Esto, aunque no se explique así, da paso a una gran bajada de sueldos en varios sectores. En muchas empresas, sobre todo pequeñas, el convenio sectorial funciona como un mínimo al que se puede aferrar el trabajador, sobre todo en el sueldo. Sin él, al negociar con el empresario en época de crisis, la bajada es más fácil.

En el PP y en la patronal insisten en que el sistema actual es tan inflexible que en 2010, en plena crisis, en España subieron los salarios. Los sindicatos discuten este cálculo. Lo cierto es que con el nuevo sistema la bajada sería más fácil y generalizada. Los populares explican -en privado, negro sobre blanco no se pone nada- que solo así se ganará competitividad porque no se puede devaluar la moneda, que es lo que se hacía cuando no había euro.

El programa está lleno de propuestas, todas en positivo y, al menos en el avance difundido ayer, busca equilibrios en temas polémicos, en especial el aborto. Rajoy trata de satisfacer a su electorado más conservador al anunciar una ley de protección de la maternidad y un cambio en el aborto "para reforzar la protección del derecho a la vida". Sin embargo, no habla ya de derogación -sí lo hacía en abril-, y no aclara cómo será esa reforma. Así trata de evitar el ataque del PSOE. Un juego de equilibrios muy propio de Rajoy y un nuevo intento por evitar esos titulares que tan poco le gustan. Presentado, además, a 20 días de las elecciones y en un puente festivo, cuando tiene aún menos repercusión.

www.elpais.es 31.10.11

LAS COSTURAS DE UN TEXTO "PRUDENTE"

El PP fija, sin concretar, sus líneas sobre impuestos, sanidad, educación o pensiones

"Reforzaremos el marco legal", "regularemos", "impulsaremos un ambicioso programa", "cambiaremos el modelo", "aplicaremos todas las medidas necesarias"... El avance de programa electoral que ayer adelantó el PP tiene poco del detalle que se le supone a un "contrato" aunque eso es, según los populares, lo que Mariano Rajoy firmará con los ciudadanos. La vaguedad atraviesa el texto. "No es un programa de microgestión, sino de líneas, de tendencia. No es vaguedad, es prudencia", argumentan desde el partido. Estas son las propuestas.

- Reforma laboral: contratos y convenios. "Simplificaremos la tipología de contratos laborales", dice el programa. El objetivo sería "reducir la temporalidad". No habla de contrato único. Si se trata de modificar los indefinidos o solo de reducir el amplísimo catálogo actual de contratos temporales, no se cuenta. Fuentes del PP se inclinaban ayer por esto último. Por otro lado, los populares anuncian que reformarán "la estructura y contenidos de la negociación colectiva", con una doble intención: que "cada materia se negocie en un ámbito territorial o sectorial óptimo" y que tengan "prevalencia", en cuestiones salariales y condiciones de trabajo, "los convenios o acuerdos de empresas". Actualmente, la ley permite que prevalezca el convenio del sector -un colchón de mínimos-, y ese es el que suele prevalecer si no hay mejora pactada.

- Menos impuestos para las rentas de capital. "Fomentaremos fiscalmente el ahorro a largo plazo mediante la creación de una nueva deducción en el IRPF por el incremento anual del ahorro, que incluya la adquisición de vivienda habitual". Eso parece querer decir que las rentas de capital -acciones, dividendos, fondos de inversión, planes de pensiones, etcétera, que ya pagan bastante menos IRPF que las del trabajo- disfrutarán de una nueva bajada del impuesto. También propone el PP "elevar" los mínimos familiares del IRPF, sobre todo a familias numerosas.

- Rebaja fiscal a las empresas. El PP quiere "generalizar" el tipo del 20% del impuesto de sociedades (ahora se aplica solo en algunos casos, como las cooperativas) y "extender" el grupo de las que pagan un 25%: actualmente, todas las pymes (el resto de empresas tributa un 30%). Por otra parte, los populares proponen que autónomos y pymes no tengan que pagar el IVA hasta que cobren la factura correspondiente, y que a las empresas de servicios a las que la Administración deba dinero se les descuente el equivalente del pago de impuestos. Además, el programa recoge la promesa de subvencionar con 3.000 euros por la contratación del primer trabajador a las empresas de nueva creación.

- Sanidad. "Todas las medidas que garanticen una prestación "universal". El PP no habla de copago sanitario, ni para defenderlo ni para descartarlo. El programa se limita a señalar que se adoptarán "todas aquellas medidas que garanticen el acceso universal a unas prestaciones de calidad". También aboga por establecer una "cartera de servicios, básica y común, en el sistema de salud" para toda España. La cartera básica de servicios ya existe, aunque luego hay comunidades que ofrecen prestaciones muy por encima de esa cartera y otras que no. El PP promete, por último, un "calendario vacunal único" y un sistema de "plataformas informáticas" para que los pacientes puedan recibir a través de ellas "información y tratamiento de sus patologías".

- Nuevos criterios de selección del profesorado. Si gana las elecciones, el PP pondrá en marcha un "nuevo modelo de selección y formación, de carácter "nacional" -ahora es autonómico- para el acceso a la profesión docente. Algo similar al "MIR de los profesores" que también ha propuesto el PSOE y que otorga más peso a las prácticas a la hora de obtener una plaza. Se promoverá "el bilingüismo español-inglés en todo el sistema educativo desde el segundo ciclo de educación infantil". En la parte del programa adelantada ayer no se mencionan medidas para garantizar el derecho a estudiar en castellano en Cataluña.

- Ley de apoyo al embarazo, vaguedad sobre el aborto. El PP promoverá una "ley de protección de la maternidad", con "medidas de apoyo a las mujeres embarazadas" y el impulso de "redes de apoyo a la maternidad". La misma vaguedad se traslada al párrafo que debe aclarar qué harán los populares con la ley del aborto de 2010. "Cambiaremos el modelo", se limita a decir el texto, "para reforzar la protección del derecho a la vida, así como de las menores". Eso sugiere que el aborto dejaría de ser un derecho en las primeras 14 semanas, y que las menores no tendrían derecho a abortar sin permiso de sus padres. Se sugiere, pero no se dice.

- ¿Otra reforma de las pensiones? Los populares se comprometen a mantener "el poder adquisitivo de las pensiones". Además, fomentarán que se pueda cobrar parcialmente la pensión y seguir trabajando (algo que se introdujo como recomendación en el Pacto de Toledo en 2010) y que "la pensión sea más proporcional a las cotizaciones efectivamente realizadas a lo largo de la vida laboral". Esto parece apuntar a una nueva reforma del sistema para que el cómputo de la pensión tenga en cuenta más años de la vida laboral (lo que rebaja la pensión media). En la reforma de 2010 ya se pasó de 15 a 25 años.

- Nuevo endurecimiento del Código Penal. Tras las reformas de 1995, 2003 y 2010, el PP propone una nueva reforma del Código Penal para introducir la "pena de prisión permanente revisable", medidas de seguridad "postpenales" -la libertad vigilada ya se aprobó en 2010-, la doctrina Parot (que ya se ha aplicado a 60 presos etarras y que está recurrida ante el Constitucional) y una "nueva regulación de la multirreincidencia".

- El recurso de amparo, fuera del Constitucional. El programa plantea restablecer el recurso previo de inconstitucionalidad en la reforma de los estatutos de autonomía y llevar "a la jurisdicción ordinaria el recurso de amparo para garantizar los derechos fundamentales, reservando al Tribunal Constitucional el ejercicio de su competencia en los supuestos de interés constitucional".

- Sueldos iguales para alcaldes iguales. "Homogeneizaremos la fijación de las retribuciones de los cargos electos locales", promete el PP. Eso acabaría con la disparidad de sueldos entre Ayuntamientos (y con la capacidad de estos para fijar sus retribuciones). Aunque se haría teniendo en cuenta "la dimensión de los municipios" y sus "circunstancias socioeconómicas". Por otra parte, los populares anuncian un "plan de austeridad que comprometerá al conjunto de las administraciones" y la supresión de todos los organismos o entes públicos "que no respondan a una racionalidad económica" o "cuyas funciones pueda asumir la Administración".

- Cultura financiada por mecenas. El PP impulsará el "mecenazgo" para que "tanto particulares como empresas se involucren en la financiación y promoción de la cultura, sustituyendo progresivamente el actual modelo basado en subvenciones". Es decir, más dinero privado y menos dinero público. También promete el PP eliminar el canon digital y sustituirlo por una fórmula de retribución de la propiedad intelectual basada en "el uso efectivo de las obras".

"Mecanismos de liberación" de los hipotecados

- El programa del PP incluirá una propuesta de reforma de la ley concursal para "introducir en los procedimientos de insolvencia de las personas físicas, con las debidas garantías para evitar comportamientos abusivos, mecanismos de liberación de los deudores tras la ejecución del mecanismo embargable". Se trata de idear alguna fórmula para que las personas que no pueden pagar la hipoteca porque se han arruinado, y que ahora mismo tienen que responder de la deuda con todos sus bienes presentes y futuros, vean aligerada esa carga. "Podría ser algo parecido a la declaración de quiebra que se aplica a las empresas. Se trata de liberar un poco a estas personas", explican fuentes del PP.

- El mecanismo que se proponga no será en ningún caso la dación en pago, reclamada por el Movimiento 15-M y que consiste en que el hipotecado devuelve la vivienda y ya no tiene que seguir pagando. En el PP sostienen que esa fórmula supone tratar al banco como un mero arrendador de casas. "No será la dación en pago, aunque los efectos podrían ser parecidos", señalan.

www.elpais.es 31.10.11

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