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Zapatero acusa al Gobierno PP de perpetrar "un engaño masivo" por insistir en ETA tras el 11-M

'Los autores no estaban en montañas ni desiertos, estaban en Lavapiés'

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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha descartado cualquier vinculación de ETA con la masacre del 11-M, que ha atribuido "en exclusiva al terrorismo internacional de tipo islamista radical" durante su comparecencia ante la comisión que investiga esos atentados en el Congreso. El jefe del Ejecutivo, que contesta desde las 9 de la mañana a las preguntas de los distintos portavoces, ha asegurado que en los días posteriores a la masacre "nunca hubo una línea de investigación que apuntara a ETA". "Todo lo que se dijo desde el jueves por la tarde fue un engaño masivo", ha dicho, en referencia a las declaraciones que desde el Gobierno del PP insistían en la autoría de ETA pese a que las investigaciones apuntaban ya a otro lado.

En un tono mucho menos crispado que José María Aznar en su comparecencia de hace dos semanas, el presidente ha acusado al anterior Gobierno de haber practicado un "engaño masivo" desde la misma tarde del 11-M, ya que tras la aparición de la furgoneta en Alcalá de Henares, donde se encontró una cinta con versículos del Corán, "sólo hubo una línea de investigación", la que conducía al terrorismo islamista. Además, a diferencia de Aznar, quien dijo que era "temerario" hablar de "imprevisión" ante los atentados, ha acusado al anterior Gobierno de caer en esa conducta al no reconocer errores. "Si el Gobierno anterior dice que no había fallos, ningún error, nada que mejorar, yo diré que hubo imprevisión".

El "mero azar"

Buena parte de su intervención, la primera de un presidente español ante una comisión de investigación, la ha empleado para desmontar las tesis que todavía esgrimen algunos políticos del PP para vincular a ETA con los islamistas. Con este fin, ha leído ante la comisión sendos informes de la Comisaría General de Información en los que se atribuye "al mero azar" las posible conexiones de miembros de ETA con la trama asturiana de los explosivos y los autores del 11-M. En esos dosieres policiales se niega que haya pruebas "que permitan ni siquiera sospechar" estas relaciones, pese a que el PP insista en que se siga investigando.

Invasión de Irak

El momento de mayor tensión dialéctica ha tenido lugar durante el interrogatorio al que le ha sometido el portavoz del PP, Eduardo Zaplana. A preguntas de éste, Zapatero ha asegurado que la participación de España en la guerra de Irak elevó el riesgo de sufrir el azote del terrorismo islamista. Sobre este aspecto ha dicho que si el PP hubiera escuchado lo que quería el pueblo español -la retirada de las tropas- "muchas de las cosas no habrían pasado" y ahora "no tendrían que estar ahora tratando de salvarse la cara". "No escucharon a la ciudadanía, y luego la ciudadanía dejó de escucharles a ustedes", ha resumido. Además, sobre este extremo, el presidente del Gobierno ha recordado que la comisión estudió dos informes del CNI y otro de Europol que llegaban a las mismas conclusiones que él.

"El trauma" del PP

La incidencia de los atentados en los resultados de las elecciones del 14 de marzo ha sido uno de los focos de conflicto entre Zaplana y Zapatero. En su intervención, Zaplana ha vuelto a acusar al PSOE de haberse comportado de forma "desleal" y "antidemocrática" al alentar las concentraciones que se produjeron ante las sedes del PP durante la jornada de reflexión. El presidente ha rehusado condenar dichas manifestaciones, que las ha atribuido al grado de indignación de la ciudadanía, y también ha rechazado que su partido las planease: "Ni conocimos, ni planeamos, ni participamos, ni incitamos, ni apoyamos ninguna de las concentraciones del día 13". Al mismo tiempo, ha aconsejado a los populares que hagan autocrítica para "superar el trauma" de la derrota electoral, lo que "sería bueno para el conjunto del país y para su partido". "Desde el 14-M no les hemos oído ninguna autocrítica y hasta que no se reconozcan errores, no se superará el trauma", ha opinado.

El portavoz del PP, por su parte, ha empleado su turno para intentar poner de relieve el presunto beneficio que los socialistas obtuvieron del 11-M. "Parece que uno de los efectos del atentado fue que casi tres millones de españoles cambiaron el sentido de su voto", ha dicho Zaplana, que se ha cuidado mucho de no discutir la legitimidad democrática de la victoria socialista. Ante esta lectura de los resultados, Zapatero le ha contestado que "es un profundo error seguir en la reflexión sobre los efectos en las elecciones porque no hay que dar a los terroristas la capacidad de producir efectos políticos".

De "lamentable y patético" ha tildado Zapatero la acusación de Aznar contra su partido y varios medios de comunicación -la cadena SER y EL PAÍS- por montar una campaña mediática para lograr el vuelco en las urnas. "La única conspiración que hubo fue la de aquellos incapaces de reconocer un error", lo que ha definido como "una conspiración contra sí mismos".

"Absoluta lealtad"

En cuanto a su comportamiento entre el 11 y el 14 de marzo, Zapatero ha dicho que éste fue de "absoluta lealtad" al Gobierno, si bien ha reconocido que tuvo escasos contactos con sus miembros. No obstante, ha dicho que "en ningún momento" de esos días oyó rumores sobre la suspensión de las elecciones, y ha querido dejar claro que no tiene ningún motivo para asegurar que el PP hubiera estado en esas maniobras. También ha confirmado lo que hoy publica EL PAIS; que hubo un "borrado masivo" de los archivos informáticos de La Moncloa en esos días, quedando sólo la "factura" de esas labores de destrucción de documentos.

También ha recordado cómo el 12-M por la mañana propuso al Gobierno una reunión del Pacto Antiterrorista y una convocatoria conjunta de la manifestación contra el terrorismo, una iniciativa que Aznar negó que hubiera recibido en su comparecencia del pasado 29 de noviembre. Zapatero ha relatado que esa mañana Aznar se limitó a confirmarle que el Gobierno convocaba la manifestación, y que si quería sumarse, que fuera a la cita. Aunque aceptó, quedó con "preocupación" por el trato recibido y llamó a continuación a Mariano Rajoy proponiéndole de nuevo la reunión del Pacto Antiterrorista.

Otro pacto para el terrorismo internacional

Sobre el pacto suscrito en el año 2000 entre PP y PSOE, a instancias de este último, el presidente ha descartado cualquier cambio que no cuente con el permiso de los populares porque, ha recordado, este acuerdo "es de dos" y, por tanto, para "ampliarlo, modificarlo o cambiar algunos de sus contenidos tiene que haber acuerdo" de ambas partes. "Sólo abriría el pacto", ha añadido, "si es para fortalecerlo y que se sumen más fuerzas". Como alternativa, Zapatero ha reafirmado la necesidad de que "exista otro acuerdo de todas las fuerzas, o de la inmensa mayoría, en torno al terrorismo internacional". Esa hipotético acuerdo ofrecería "mucho más respaldo a la acción política del Gobierno", permitiría compartir información o sumar iniciativas y que los grupos tuvieran una "actitud activa" y no sólo "apoyo pasivo" al Ejecutivo.

(*) Publicado en la edición digital de El Pais.13.12.04

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